Operación El Dorado, Jaime Rocha

¿Realmente estamos ante una novela de espías? Quizá esta sería la primera pregunta a la hora de adentrarnos en Operación El Dorado. Podría ser una novela de espías o bien unas memorias, solo que en las memorias se detallan muchos episodios y no uno sólo de la vida del interesado; aunque también es cierto que en un único episodio pueden concentrarse muchas vivencias que son muestra de otras acontecidas a lo largo de toda una vida

En esta novela, Jaime Rocha nos desgrana con gran verosimilitud –quizá porque apuesto a que su novela es un trozo de su propia biografía– cómo era el espionaje de hace unas décadas, cuando todo era más ingenuo, más artesanal, balbuceante. Y no solo en España sino en el mundo y en su mundo

Organizar y mantener redes de informantes en el norte de África allá por los años setenta era la tarea del agente de la inteligencia española que protagoniza esta novela. La Operación El Dorado refleja con credibilidad las peripecias a las que se ve arrastrado, y cómo el pasado vuelve para mirarle a la cara y no ser él entonces quien pregunte –como era habitual– sino quien sea el sonsacado; deja así de ser quien busca para ser el buscado. Este juego es posible por la ágil estructura de la novela. El protagonista se mueve con comodidad en el flashback, en los recuerdos, trayendo al presente episodios del pasado que hacen comprender la trama y le dan un gran dinamismo, al tiempo que le entregan un muy visual aparataje cinematográfico.

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